Barcelona se perfila como capital de los videojuegos

Un jugador con un casco de realidad virtual en Gamelab Barcelona. RUTH DE LA ROSA

Los videojuegos para móviles están creciendo a ritmo exponencial. La consultoraNewzoo prevé que el porcentaje de software recreativo para este tipo de aparatos aumente en un 15,4% anual hasta 2018. No es casualidad que la Asociación Española de Videojuegos (AEVI) haya decidido trasladar este año su feria de Madrid a Barcelona. El director de la AEVI, José María Moreno, cuenta que han visto la capitalidad del Mobile World Congress como una oportunidad para internacionalizar el evento, que tendrá lugar en octubre. Barcelona Games World es el nuevo ingrediente que se vierte en un caldo de cultivo conformado por el congreso Gamelab, que ha reunido esta semana en la capital catalana a los líderes mundiales del sector, y a un ecosistema empresarial en auge.

Cataluña reúne el 36,9% de la facturación estatal en desarrollo de videojuegos, 152 millones de euros de un total de 412,4, según los últimos datos del Instituto Catalán de las Empresas Culturales (ICEC), publicados esta semana coincidiendo con Gamelab, y el libro blanco de la Asociación Española de empresas Productoras de Videojuegos (DEV). Según este último documento, un 24,5% de las aproximadamente 400 empresas dedicadas a crear productos de la que es la primera opción de ocio audiovisual en España son catalanas. Si se tiene en cuenta el número de compañías con suficiente entidad para dialogar con las administraciones públicas —unas 200 según el cofundador de Gamelab, Gonzo Suárez— este porcentaje supera el 46%.

LOS CATALANES JUEGAN POCO

Aunque Cataluña se está convirtiendo en un punto estratégico de la industria del videojuego, los catalanes no juegan con la misma intensidad. Según la AEVI, en España hay 15 millones de personas que se entretienen en alguna de las plataformas disponibles, un 32% de la población. A nivel europeo, solo superan esta cifra Francia (62%), Alemania (52%) y Reino Unido (40%). En Cataluña, en cambio, este porcentaje decae hasta el 21,8%, con 1,6 millones de jugadores.

La directora del Área Cultural Digital del ICEC, Marisol López, ve como un gran estímulo para el sector que los gigantes de los videojuegos Ubisoft y King —creadora del popular Candy Crush— tengan oficina en Barcelona. “Están contratando a gente constantemente, que coge experiencia y que luego puede emprender sus propios proyectos”, comenta. Suárez comparte este argumento que, según él, junto a la consolidación de Gamelab en la ciudad durante los últimos cinco años —que ha creado una “porosidad de networking muy notable”— hace que “Barcelona merezca tener la capitalidad del desarrollo de videojuegos”.

Según el informe de 2015 de DEV, las empresas del sector tienen un promedio de ocho trabajadores y muchas de ellas están formadas por grupos de pequeños de autónomos. La mayoría de estudios apuestan por un producto independiente (indie ) y no lo tienen fácil para ganarse la vida en un entorno que es agresivo porque, para sobrevivir en él, hay que competir en una liga mundial. El director de la rama móvil de Ubisoft en Barcelona, Jordi Martín, reconoce que “los emprendedores se encuentran con un mercado saturado donde es difícil conseguir visibilidad”.

Martín empezó en 2002 trabajando en una pequeña empresa que desarrollaba juegos en Java para los primeros móviles que empezaban a ofrecer más prestaciones a parte de llamar y mandar mensajes. Después de ser absorbida en 2008 por la americana Digital Chocolate, en 2013 la compró la francesa Ubisoft. Según él, sin una gran marca detrás es complicado hacerse un hueco en esta industria, a pesar de que siempre hay excepciones. Las compañías catalanas Social Point y Digital Legends han conseguido en los últimos años reconocimiento en el mercado global.

Gamelab destaca la sensibilidad que la Generalitat tiene ofreciendo ayudas de financiación y subvenciones de internacionalización a empresas emergentes del sector. El ICEC participa en Gamebcn, una incubadora de proyectos de videojuegos en la que, en su segunda edición, este 2016, han concursado ocho grupos. Después de seis meses de formación, tres de ellos han pasado a una fase de aceleración para constituirse como empresa. Mango Protocol es de una de ellas. Formada por una graduada en Bellas Artes, uno en Telecomunicaciones y uno en Informática, ha creado una aventura gráfica que ahora cuenta con un margen de tres años, con un presupuesto de 109.000 euros, para hacerse con un puesto en el mercado. Uno de los ganadores del año pasado, Lince Works, ha conseguido un acuerdo con PlayStation.

El Parlamento catalán también se comprometió hace un mes a impulsar más medidas para promover el sector del videojuego, una disciplina transversal que va más allá de la programación y requiere del trabajo de guionistas, músicos, actores de doblaje, diseñadores gráficos y expertos en marketing. En alguna ocasión se ha hablado del octavo arte a pesar de que Suárez, de Gamelab, prefiere definir esta industria cultural como un conglomerado de varios tipos de expresiones artísticas. En este sentido, los diversos expertos consultados coinciden en que Cataluña destaca a nivel europeo en términos de creatividad.

La programación de videojuegos requiere de unas habilidades muy específicas, que no se adquieren de manera completa en las titulaciones artísticas y técnicas tradicionales. Conscientes de esta carencia y de la irrupción del sector, las principales universidades catalanas se han ido adaptando a la nueva realidad. La Universidad de Girona (UdG) ha estrenado este curso un Grado en Desarrollo y Diseño de Videojuegos, la única formación específica de este ámbito en Cataluña con precio público.

El año que viene saldrá la primera promoción de la UB de graduados en videojuegos

En la Escuela de Nuevas Tecnologías Interactivas (ENTI), adscrita a la Universidad de Barcelona, en junio de 2017 se graduará la primera promoción de un grado en desarrollo de videojuegos, no solo centrados en la parte recreativa, sino también en áreas como la educación y la salud. El director académico de los estudios, Òscar García, reconoce que pese a la creciente demanda de mano de obra para esta nueva profesión, la excelencia es clave para conseguir hacer carrera, puesto que muchas start-ups, asegura, mueren al cabo de dos o tres años.

Fuente: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2016/07/01/catalunya/1467389594_662850.html

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