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Aquí no se tira nada: una ‘app’ contra el despilfarro de alimentos

‘Eat you later’ ayuda a los establecimientos a gestionar sus excedentes de comida, que se venden con descuentos de entre un 30% y un 60%.

Varias personas compran alimentos en un supermercado.

Un tercio de los alimentos producidos en el mundo para el consumo humano se desperdicia cada año, según la FAO (organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura). La situación se agrava en los países ricos, donde los consumidores desperdician casi tantos alimentos (222 millones de toneladas) como la producción total de África subsahariana (230 millones de toneladas). En España, una aplicación gratuita pretende acabar con este problema: Eat you later ayuda a los establecimientos a gestionar sus excedentes de comida de manera sostenible. La plataforma les permite vender los alimentos que les sobran a un precio reducido. De esta forma, ellos monetizan lo que daban por perdido y a la vez ayudan a frenar el despilfarro.

“Lo que hicimos fue traer a España una idea que estábamos viendo en algunos países con el mismo despilfarro alimenticio”, cuenta la fundadora de la compañía Arancha Duro. Este tipo de aplicaciones son comunes en países nórdicos como Noruega o Dinamarca, que ha reducido un 25% el despilfarro gracias a activistas, supermercados y empresas. “También se están aplicando con éxito en lugares más cercanos y con una cultura parecida como Italia y Francia”, según Duro. Para ella, en España, más que la concienciación, hacen falta herramientas para poder canalizar los excedentes de los alimentos.

Pérdidas de alimentos en diferentes regiones del mundo. FAO

Desde que Eat you later salió al mercado, en noviembre, ya se han adscrito cerca de 500 usuarios y 40 establecimientos de Madrid. La compañía aún no tiene un cálculo de cuánta comida se ha evitado despilfarrar. Entre los locales, hay desde restaurantes que apuestan por un estilo de alimentación sostenible y volcada en lo ecológico, como Bump green, a cadenas de restauración rápida: “Tenemos incluso herbolarios, locales especializados en alimentación sin gluten o alguna tienda gourmet, que vende desde vino porque tiene un exceso de existencias hasta pasta italiana”. Cada establecimiento tiene libertad absoluta para poner los precios, pero normalmente ofrecen un descuento de entre un 30% y un 60%.

En la panadería Sana Locura, especializada en productos sin gluten, se suelen poner a la venta cada día varios productos salados y bollería con un 50% de descuento a través de la aplicación. “Pese a que se intenta cuadrar la producción, casi siempre sobra algo”, afirma el gerente del establecimiento, Fermín Sanz. El precio habitual de dos piezas de bollería salada está en torno a los 12 euros y, cuando se venden a través de la aplicación, cuestan cinco. Esto supone un ahorro significativo especialmente en este tipo de productos, cuyo precio llega a triplicar al de los productos con gluten. Una familia con un celíaco ve incrementado el coste de su cesta de la compra en hasta 1.500 euros al año, según Celicity.

De esta forma, se evita que se desperdicie comida y se favorece el bolsillo de los celíacos, que son sus clientes principales. Otros locales como Pannus Chueca, Do eat o El herbolario de Majadahonda ofrecen, por ejemplo, zumos naturales, trufas belgas, tomates o bombones.

Cualquier persona puede descargarse la app o acceder a la web y localizar el establecimiento o el producto que le interesa. En algunos casos, los comercios fijan unos horarios para pasar a recoger los pedidos, que suelen ser cercanos a la hora de cierre. En el caso de Sana Locura, se pueden retirar entre las siete y las ocho de la tarde.

En la panadería, según cuenta el gerente, los tiempos de conservación son muy importantes. Por ejemplo una tarta puede aguantar tres días como mucho, los panes hechos con masa madre, cinco días, y la bollería no dura más de dos días. “Aquí nunca se ha tirado prácticamente nada, ya que antes de tener la aplicación, los excedentes se intentaban vender a un precio inferior o se regalaba entre los empleados”, asegura Sanz.

Los establecimientos que usan esta aplicación están sensibilizados por el deterioro del medio ambiente. Duro explica que cada vez que se genera basura “hay que poner en marcha toda una logística para recogerla”, ya que los camiones que van a por ella contaminan y luego es volcada en vertederos y genera dióxido de carbono. “Evitar que haya esta basura contribuye a no generar más efecto invernadero”, concluye.


Fuente: https://elpais.com/tecnologia/2018/02/12/actualidad/1518454615_944974.html

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