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La campaña es obra de Montaña Studio

Firmada por la agencia valenciana Montaña Studio, la campaña propone reducir el fraude descubriendo el auténtico fruto ‘al desnudo’, y educando al consumidor sobre sus cualidades. Las piezas se verán en internet y en revistas profesionales.

Según el presidente de la D.O. Samuel Sancho, “los medios más eficaces para combatir la piratería son una imagen diferenciadora y su difusión mediante campañas de promoción relevantes, para que el consumidor pueda reconocer un producto de máxima calidad y lo busque en el mercado”.

A primera vista, la clave es la etiqueta negra numerada con el logo de la D.O. que cada fruto lleva pegada en su fina piel. Esto demuestra que ha pasado por los exigentes controles de calidad que impone el Consejo Regulador, y certifica que posee la homogeneidad, el color, la dureza y el nivel de azúcar adecuados. Con una gama cromática que va del amarillo crema al amarillo pajizo, sus características organolépticas recuerdan a ese melocotón de toda la vida, de una dulzura extraordinaria en torno a los 12 grados Brix, que es el nivel mínimo a partir del cual los melocotones emiten su aroma. Su comercialización arranca entre finales de agosto y principios del mes de septiembre, por lo que el consumidor se debe desconfiar de su autenticidad si los encontramos antes.

La campaña incide en la diferencia con otros productos similares, muy significativa en cuanto a la calidad, derivada de las condiciones climáticas y geográficas del Bajo Aragón, así como de su cuidadoso sistema de cultivo. Luego se procede al embolsado manual e individual de cada melocotón, permaneciendo así hasta su recogida, dos meses después. Esta operación evita la contaminación por agentes externos y productos fitosanitarios. “Una vez recolectado, solo un 15-20% de la producción consigue llevar el sello de la Denominación de Origen Melocotón de Calanda”, explica Samuel Sancho.

“Cuando en los años Ochenta comenzó el auge de nuestro melocotón surgieron las primeras copias, por lo que el sector agrícola local vio la necesidad de proteger un producto tan autóctono, cuyas propiedades están absolutamente condicionadas por su tierra. Se decidió entonces crear una asociación y, ya en 1999, se logró la protección de la U.E. como Denominación de Origen”, rememora Samuel Sancho, y reconoce que “la tarea más complicada es el control del fraude en el punto de venta, y por eso intentamos concienciar a nuestro consumidor a través de una publicidad simpática y directa, coincidiendo con nuestra época de campaña”.

Muy condicionada a factores climatológicos y ambientales, la cosecha de 2019 se encuentra a pleno rendimiento, con unas previsiones positivas que esperan superar los cerca de 2,5 millones de kilos del pasado año. El producto se comercializa principalmente en España, y solo un 20% se destina a la exportación, principalmente a destinos europeos como Francia, Italia, Alemania y Reino Unido. Un porcentaje muy pequeño llega hasta EEUU y Asia. Las regiones españolas con mayor abastecimiento son la Comunidad de Madrid, Cataluña, País Vasco, Cantabria y la Comunidad Valenciana.